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Navegando por el río Negro. De Mercedes a Villa Soriano

En los albores del día, embarcamos de los muelles de Mercedes rumbo a la histórica Villa Soriano, no sin antes darnos la oportunidad de contemplar el maravilloso espectáculo del despertar de la naturaleza.

Navegando por el Hum de los chanás, podremos apreciar el conjunto de islas que alberga el río en su curso inferior: isla del Pichón, Dos Hermanas, Barrientos, Las Cañas, Del Infante, del Naranjo, Vizcaíno y De Lobos, siendo estas solo algunas de las mayores, existiendo además otra gran cantidad de islotes e islas menores.

Tanto en estas ínsulas como en la costa abundan las especies vegetales, correspondientes principalmente al monte ribereño, como los sarandies, sauces, mataojos, arueras, canelones, tarumanes y tembetaries, así como también los eucaliptos de las explotaciones forestales.

Tanto por su biodiversidad como por su valor paisajístico, otros ambientes que destacan son los juncales, ya sean de camalotes, carrizos o juncos propiamente dichos. Aquí es posible avistar zorzales colorados y blancos, cardenal azul o imperial, boyero, boyerin, federal, patos y gallinetas. Pero la lista de avifauna continúa. Desde los biguas y garzas blancas y moras que frecuentan los muelles de Mercedes, hasta las bandadas de cisnes de cuello negro que se encuentran en las cercanías de Villa Soriano, pasando por la gran población canora de la zona.

Al acercarnos a Villa Santo Domingo Soriano, desembarcamos en su pintoresco muelle de madera, percibiendo desde allí el edificio de la Aduna, que fuera antiguamente el Hotel Olivera, uno de los primeros del país.

En este poblado, el más antiguo del país al datar su fundación de 1624, podremos visitar la Casa de Marfetan, que además de ser un hermoso ejemplar de arquitectura colonial de 1805, alberga un interesante museo de la historia y cultura local.

Y la perla local. La capilla dedicada a Santo Domingo, fue construida en 1751, ganándose así el honor de ser el primer templo cristiano del Uruguay. Contiene varias imágenes de manufactura indígena como el Cristo articulado, obra única en el país.

La Casa de las Mascaras, el centenario y frondoso Timbó que todo cobija bajo su sombra, antiguas casonas como la de Galarza, así como las curiosas conchillas que abundan en las veredas, testigos fieles de la historia marina del territorio, son algunos de los sitios que disfrutaremos en la villa.

Y que mejor forma para reponer fuerzas, que saboreando las exquisiteces de una típica parrillada criolla, todo amenizado por buena música folklórica en un ambiente relajado y de camaradería.

Pero nuestra aventura por el río Negro no termina al salir del muelle de la villa, pues las aguas del Hum aun nos deparan unas vistas inigualables del atardecer en nuestro retorno hacia Mercedes.

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