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Relato histórico sobre el Abrazo del Monzón

Narración de D. Luís de la Torre:

“El Gral. Rivera – Brigadier y Comandante General de Campaña al servicio del Brasil – había salido de Montevideo con su Ayudante don Leonardo Olivera y don Augusto Possolo y una escolta de 25 hijos del país que reunió a las órdenes del Capitán Varela, y marchó á la Colonia a principios de Abril.

Estando allí recibió comunicaciones del General en Jefe Brasileño Barón de la Laguna, desde Montevideo, avisándole que Lavalleja con algunos hombres habían salido de Buenos Aires con destino á la costa del Uruguay con intenciones hostiles, y le ordenaba perseguirlo y prenderlo.  Luego que Rivera supo el desembarco de Lavalleja, salió de la Colonia aumentando su escolta à 70 ú 80 hombres y se dirigió al Perdido (rincón de Soriano, entre los arroyos Perdido y Grande) esperando la incorporación del Mayor Calderón con sus Dragones, y al efecto había desaparecido el segundo chasque que fue tomado….Impuesto Lavalleja por el chasque de la situación de Rivera, marchó esa noche, y al amanecer del día 29 cercó la estancia de Olivera, y tomó en ella al baqueano principal de Rivera que había pernoctado allí.

Este baqueano, llamado Paes, oriental, había sido soldado de Lavalleja en la guerra anterior, circunstancia que le favorecía para que se fiasen de él.  Impuso á Lavalleja de la situación de Rivera y se ofreció servirlo (a Lavalleja) con lealtad, conduciéndolos hasta el punto donde debía pernoctado esa noche, distante una legua.  Al efecto marchó Lavalleja, adelantándose Paes a encontrarse con la guardia avanzada (de Rivera) de 8 hombres, mandada por el Ayudante don Leonardo Olivera, á quien le dijo que la fuerza que se aproximaba era la del Mayor Calderón con quien había estado, que lo comunicase a Rivera para su conocimiento.

Olivera le mandó el aviso a su General y de su cuenta se dirigió a galope a verse con Calderón:  dentro de la columna reconoció su engaño y se entregó a discreción….Rivera con el aviso de que llegaba Calderón, tomó su anteojo y vista la fuerza monto a caballo y con su negro Yuca se dirigió a encontrarlo.  Se había dispuesto (por parte de Lavalleja) que se adelantasen don Manuel Oribe, don Manuel Lavalleja, Atanasio Sierra y otro individuo para perseguirlo si intentaba evadirse.  Pasó Rivera a galope cerca de ellos y los saludó con la cabeza, dieron vuelta y lo siguieron hasta que penetrado entre la fuerza reconoció su engaño.  Se le acercó Lavalleja mirándolo como su prisionero.  Lo desarmaron y se le puso en la guardia de prevención, mandando enseguida al Ayudante don Leonardo Olivera que por orden de Rivera desensillasen los caballos y que los oficiales viniesen a donde el estaba.

Así se ejecutó la orden, se presentaron los oficiales que fueron bien recibidos pero intimándoles su prisión.  La tropa marchó a pie a la costa del arroyo (Monzón) distante 3 o 4 cuadras para donde se dirigió Lavalleja y les intimó rendición.  Proclamados, tomaron partido los hijos del país y campó allí la fuerza que ya ascendía a 150 hombres…Rivera prisionero pidió hablar con Lavalleja y al efecto se dirigieron a la población inmediata con escolta y el ayudante Gadea, (estuvieron solos como 2 horas sin que nadie se impusiese de lo que se trataba, finalmente salieron de un rancho los dos Generales como amigos, se mandó a formar tropa y dado a reconocer Rivera a la par de Lavalleja asociado a la empresa, puesto en libertad los prisioneros…”

Fuente: El Perdido Escolar

Narración de D. Luís de la Torre:”El Gral. Rivera – Brigadier y Comandante General de Campaña al servicio del Brasil – había salido de Montevideo con su Ayudante don Leonardo Olivera y don Augusto Possolo y una escolta de 25 hijos del país que reunió á las órdenes del Capitán Varela, y marchó á la Colonia a principios de Abril.  Estando allí recibió comunicaciones del General en Jefe Brasileño Barón de la Laguna, desde Montevideo, avisándole que Lavalleja con algunos hombres habían salido de Buenos Aires con destino á la costa del Uruguay con intenciones hostiles, y le ordenaba perseguirlo y prenderlo.  Luego que Rivera supo el desembarco de Lavalleja, salió de la Colonia aumentando su escolta à 70 ú 80 hombres y se dirigió al Perdido (rincón de Soriano, entre los arroyos Perdido y Grande) esperando la incorporación del Mayor Calderón con sus Dragones, y al efecto había desaparecido el segundo chasque que fue tomado….Impuesto Lavalleja por el chasque de la situación de Rivera, marchó esa noche, y al amanecer del día 29 cercó la estancia de Olivera, y tomó en ella al baqueano principal de Rivera que había pernoctado allí.  Este baqueano, llamado Paes, oriental, había sido soldado de Lavalleja en la guerra anterior, circunstancia que le favorecía para que se fiasen de él.  Impuso á Lavalleja de la situación de Rivera y se ofreció servirlo (a Lavalleja) con lealtad, conduciéndolos hasta el punto donde debía pernoctado esa noche, distante una legua.  Al efecto marchó Lavalleja, adelantándose Paes a encontrarse con la guardia avanzada (de Rivera) de 8 hombres, mandada por el Ayudante don Leonardo Olivera, á quien le dijo que la fuerza que se aproximaba era la del Mayor Calderón con quien había estado, que lo comunicase a <Rivera para su conocimiento.  Olivera le mandó el aviso a su General y de su cuenta se dirigió a galope a verse con Calderón:  dentro de la columna reconoció su engaño y se entregó a discreción….Rivera con el aviso de que llegaba Calderón, tomó su anteojo y vista la fuerza monto a caballo y con su negro Yuca se dirigió a encontrarlo.  Se había dispuesto (por parte de Lavalleja) que se adelantasen don Manuel Oribe, don Manuel Lavalleja, Atanasio Sierra y otro individuo para perseguirlo si intentaba evadirse.  Pasó Rivera a galope cerca de ellos y los saludó con la cabeza, dieron vuelta y lo siguieron hasta que penetrado entre la fuerza reconoció su engaño.  Se le acercó Lavalleja mirándolo como su prisionero.  Lo desarmaron y se le puso en la guardia de prevención, mandando enseguida al Ayudante don Leonardo Olivera que por orden de Rivera desensillasen los caballos y que los oficiales viniesen a donde el estaba.  Así se ejecutó la orden, se presentaron los oficiales que fueron bien recibidos pero intimándoles su prisión.  La tropa marchó a pie a la costa del arroyo (Monzón) distante 3 o 4 cuadras para donde se dirigió Lavalleja y les intimó rendición.  Proclamados, tomaron partido los hijos del país y campó allí la fuerza que ya ascendía a 150 hombres…Rivera prisionero pidió hablar con Lavalleja y al efecto se dirigieron a la población inmediata con escolta y el ayudante Gadea, (estuvieron solos como 2 horas sin que nadie se impusiese de lo que se trataba, finalmente salieron de un rancho los dos Generales como amigos, se mandó a formar tropa y dado a reconocer Rivera a la par de Lavalleja asociado a la empresa, puesto en libertad los prisioneros…”