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Capilla de Villa Santo Domingo Soriano

Sin lugar a dudas, uno de los edificios más emblemáticos de Villa Soriano, por no decir el mayor.

Al igual que el pueblo, la capilla de Santo Domingo Soriano sufrió diversos traslados en el tiempo, estableciéndose en el lugar que hoy ocupa durante el siglo XVIII, no siendo más que un rancho en ese entonces.

Su actual estructura, de un sobrio estilo neoclásico, es obra de Juan José Acosta (quien yace sepultado dentro de la capilla), mandada construir en el año de 1772 por el Presbítero Manuel Antonio de Castro y Careaga, quien fuera considerado también el fundador de la ciudad de Mercedes. Las obras se culminaron en 1797, constituyendo el edificio únicamente la nave central y sacristía. La torre vendría después…

Un significativo episodio de su historia trascurrió el 4 de Abril de 1811, cuando la capilla fue bombardeada desde el río por una flota española en reprimenda por el levantamiento conocido como Grito de Asencio, efectuado el 27 de febrero del mismo año en una zona próxima a Villa Soriano.

Ante el tenaz ataque español, la capilla solo tenía a su favor la solidez que le otorgaban sus anchos muros, lo cual le permitió conservar parte de su estructura, y hasta detener algunas balas de cañón, de entre las cuales se ha podido recuperar una de 14 kgs. que había quedado inserta en el mismo muro, y que actualmente es exhibida en uno de los camarines de la capilla.

Tras este bélico episodio, la reconstrucción de la capilla tardaría hasta el 1815, año en el cual fue visitada por la figura deo Dámaso Antonio Larrañaga, quien describió esa ocasión de la siguiente manera:“Al entrar en este templo me sentí poseído de un respeto y devoción extraordinaria al considerar que éste fue el primer lugar consagrado al Dios verdadero en esta nuestra Provincia Oriental, matriz de toda esta campaña…”

Sus símbolos

Mención aparte merecen sus figuras religiosas, encontrándonos entre ellas con algunas de talla indígena.

En el Altar Mayor, advocando al patrono del pueblo, se encuentra la imagen de Santo Domingo de Guzmán, quien fuera creador de la Orden de los Dominicos o Dominicanos, a quien, según la leyenda, revelara la Virgen Maria el secreto del Rosario.

A la derecha del Altar, se puede apreciar una de las figuras más destacadas de la capilla: el Cristo articulado.

De talla netamente indígena y pelo natural, este tipo de figuras fueron propagadas luego del Concilio de Trento, dentro de la llamada Contrarreforma. Eran utilizados en los rituales de Descendimiento en los que se recreaban escenas de la Pasión de Cristo. En Villa Soriano, en la tarde de los Viernes Santos, se descuelga el Cristo y se realiza un emotivo Vía Crucis, para luego depositarlo en su lecho de muerte.

Flanqueando al cristo articulado se encuentran las imágenes de San Juan Evangelista y la Virgen de los Dolores. Esta última, traída desde el Perú, se presume que constituya una talla Inca.

Mientras que a la izquierda del Altar Mayor se observan las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, San Juan Evangelista y San Francisco de Asís, en las cuales se pueden apreciar unos marcados rasgos indígenas, especialmente en las facciones de las esculturas.

Otro de los objetos que llaman en gran manera la atención del publico es un cuadro ubicado cerca de la entrada principal del templo, a la izquierda, en el cual se reproduce la imagen de “La Última Cena”, de Davinci; pero, además de todo el misterio que encierra la celebre obra, lo más curioso es el elaborado marco que rodea la obra, coronado por un poco disimulado Delta Luminoso, símbolo constituido por un ojo inserto en una pirámide de la que se expanden rayos de luz, muy utilizado en la masonería…

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